jueves, 25 de agosto de 2011

"Las tristes" de Ovidio, Libro I (fragmento)

Parvo libro, sin mí -y no te envidio- irás a la urbe,
pues ir, ¡ay de mí!, a tu señor no es lícito.
Ve, mas inculto como es bueno que libro esté de exiliado,
lleva, infeliz, el hábito de este tiempo.
Ni con su tinte de púrpura los jacintos te velen,
-el color aquél no es conveniente a lutos.
Ni con el título con nimio, ni el pliego con cedro se marque,
ni cándidos cuernos lleves en frente negra.
Tales instrumentos adornen los felices libritos;
es provechoso que mi fortuna tú recuerdes.
Ni con la pómez frágil se pulan las frentes gemelas,
porque hirsuto parezcas con esparcidas crines.
Ni te avergüences de manchas; quien las haya mirado
sentirá que de mis lágrimas fueron hechas.
Ve, libro, y, por mí, los sitios gratos saluda:
con pie permitido los tocaré, por cierto.
Si alguien allá, como se usa en el pueblo, de mí no se olvida,
si alguien hubiese que tal vez pregunte qué hago,
le dirás que yo vivo; no obstante, has de negar que esté salvo;
esto también: que tengo un don del dios: que vivo.

lunes, 4 de julio de 2011

Mi padre es un árbol encorvado,
lento como los sauces,
un ahuehuete apesadumbrado
que le cansan muchas cosas.

Un buen día despertaba
y ya no quería hacer muchas cosas;
tiraba el interés sin que nos diéramos cuenta,
lo tiraba al mismo tiempo que se le caían las energías.

A pesar de querer seguir viviendo
su cuerpo de vegetal endurecido nos dice otras cosas:
ya no me den de comer éso...
apaguen esa tele que me aturde...
no me vengan con esos remedios...
no saben lo que siento...
esos médicos son unos pendejos...

Su cuerpo nos da avisos tremendos
de que ya no es la maquinaria de reloj de hace treinta años
de hace diez años
de ayer;
que comer ya se vuelve un lujo
que caminar es un privilegio
que se despide y no se lo permitimos.

Te rodeamos satelitalmente
nos cargamos de una angustia que a nadie sirve,
porque ya eres de otra madera:
de la que no sabemos aliviar,
de la que cruje y todos temblamos
de la traicionera porque estabas bien
y ahora no sabemos,
de la que provoca las horas pesadas
(¿cuántas quedarán?)

Estamos espectantes a una respuesta
que no se sabe quién la traerá
¿la de Dios,
de la medicina,
de la naturaleza,
del rezo,
del tratamiento planeado,
de lo súbito,
del teléfono que siempre trae la misma
pregunta del "cómo está"?

Seguir así
sin fechas precisas,
sin momentos precisos,
hablando con desgano
sólo esperando
viéndolo
dejándolo en la cama con su corteza
con lo que tiene adentro

miércoles, 20 de abril de 2011

No hay filosofías
remedios
consejos
opciones
que consigan
convertirte en niebla
para que te disipes en la luz;
te vuelvas silencio
para que al fin
mis pensamientos
no se dirijan a tí.

No -maldita sea, no-
siempre, de manera sorpresiva,
te haces presente.

Te incrusté muy profundo
te hice muy prioritaria
casi indispensable;
me alejé
pero al mismo tiempo
fui tirando en el camino
sentimiento
ilusiones
los pulmones que suspiraban
ojos que ya eran tuyos
-arráncalos como Edipo-
palabras que ya son ceniza

jueves, 24 de marzo de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

LENTO, AMARGO ANIMAL... (Jaime Sabines)

Lento, amargo animal
que soy, que he sido,
amargo desde el nudo de polvo y agua y viento
que en la primera generación del hombre pedía a Dios.

Amargo como esos minerales amargos
que en las noches de exacta soledad
-maldita y arruinada soledad
sin uno mismo-
trepan a la garganta
y, costras de silencio,
asfixian, matan, resucitan.

Amargo como esa voz amarga
prenatal, presubstancial, que dijo
nuestra palabra, que anduvo nuestro camino,
que murió nuestra muerte,
y que en todo momento descubrimos.

Amargo desde dentro,
desde lo que no soy,
-mi piel como mi lengua-
desde el primer viviente,
anuncio y profecía.

Lento desde hace siglos,
remoto -nada hay detrás-,
lejano, lejos, desconocido.

Lento, amargo animal
que soy, que he sido.

lunes, 7 de febrero de 2011

A la izquierda del roble (Mario Benedetti) (fragmentos)

vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
solo que a ratos parecía
que iba a vivir
que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso
maravilloso y condenado
quizá tuviera un alma triste
como mi alma
poca cosa
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse
a usar el mundo
pero los niños que así vienen
muertos de amor
muertos de miedo
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo
vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
y qué verdad dura y sin sombra
qué verdad fácil y qué pena
yo imaginaba que era un niño
y era tan solo un niño muerto
ahora qué queda
sólo queda
medir la fe y que recordemos
lo que pudimos haber sido
para él
que no pudo ser nuestro
qué más
acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo
vos donde estés
llevale flores
que yo también iré contigo

domingo, 30 de enero de 2011

PADRE, PODER (Jorge Hernández Campos) fragmentos

Un tiempo creí que mi padre era el poder.
Cuánto le odiaba mi corazón de niño
por el pan, por la casa, por su paciencia,
por sus amantes,
por el odio revuelto de lujuria
que le dividía de mi madre;
pero sobre todo, cómo le odiaba
por su certidumbre, por el peso
de cada su palabra, por el gusto
definitivo de su mano robusta, por el desprecio
de su sonrisa difícil.

A veces, yo corriendo, él en bicicleta,
lo miraba alejarse, pie izquierdo, pie derecho,
triunfando sobre el empedrado,
en perfecto equilibrio
de intenciones y fines
y yo quedaba cierto de que él era el poder.
(...)

Hoy, mi padre tiene ochenta y cinco años y
casi ciego va por entre los muebles, las manos
por delante,
arrastrando los pies con pasitos de títere,
los pantalones -los mismos de hace treinta años-
flojos, como de pulchinela, en torno
a las zancas raquíticas, y
ya no más seguro, ni vencedor, antes bien
temeroso de la muerte que le hará tropezar
en un palo de escoba,
cuando voy a encontrarle ahora dice ¡hijo,
qué bueno que llegaste, anoche soñé que vendrías!
y me explora la cara con sus dedos de guante.

Y yo me conmuevo porque
ya estoy en la edad que tenía
en ese entonces, y porque
hace ya mucho tiempo le perdoné
como espero que un día me perdonen mis hijos
cuando ellos descubran, a su vez, que no soy
que no he sido,
el poder.




jueves, 6 de enero de 2011

He querido comprender (no tanto explicar, porque caería en la locura) del motivo por el cual me siento invadido de tí.
He buscado tanto en el lirismo como en la lógica, pero me he quedado enmedio de tanto devaneo.
La contención de los sentimientos se vuelve insuficiente, el sueño ya no es un escape porque lo has monopolizado.
La raíz de todo este dilema lo encuentro en dos puntos: Naciste y te he visto.
Llegas tú
y la soledad se me cae a pedazos,
contigo la vida sucede,
toco el mar
(tus manos que tienen la fuerza de las olas).

Llegas tú
me llenas de pensamientos,
de frases,
de aire,
de distancias.

Llegas tú
y el mundo se desplaza,
estorban los sonidos,
duelen los centímetros.

Llegas tú
y quiero construir un puente hacia tus ojos,
los únicos que quiero conquistar
para vivir en ellos
buscando ser el dueño de tus palabras.

martes, 4 de enero de 2011

Alucine personal

¿Quién será el tuerto que nos lleve entre tanto ciego?
¿Quién el búho, el de vista prodigiosa, el que vea todos los detalles?
¿Quién pisará la banalidad y luego de haber aplastado la hierba que no nos dejaba mostrar el verdadero suelo, nos hará ver el camino que nos conducirá sin tropiezos a lo que será el real destino?
¿Quién evitará que nos desperdiguemos en soluciones falsas que confundan los objetivos?
¿Nadie? ¿Todos? ¿Cada quién conseguirá lo que pueda según su capacidad? ¿Quién convence?
¡Hay que matar al Merovingio!
¿Quién será el Caronte?
Hay que evitar a Tezcatlipoca
¡No entres al Xibalba!
Pinches Nibelungos, no comparten nada

PROFECIA DE SAN CIRILO EN EL AÑO 869

Antes de que sea renovada la Santa Iglesia, Dios permitirá que la silla pontifical quede vacante y que el emperador de Alemania, en discordia con la Santa Sede, imponga un pontífice. Luego, arrancadas ya las espinas de los hombres malos, aparecerá un hombre santo que restablecerá la paz entre aquel y la iglesia.

dibujo de maitena

dibujo de maitena

MEXICO EN LAS OLIMPIADAS

QUE CADA QUIEN SAQUE SUS CONCLUSIONES (se puede ampliar a pantalla completa)

LAS TORRES GEMELAS (se puede ampliar a pantalla completa)