Estás en mis noches,
en mis libros
y en lo que escribo.
Estás en mi plática,
en mi furia,
en mi descanso y mis planes.
Te encuentras presente y ausente,
te quito y te traigo,
te extraño y te exilio.
Me exilias,
nos desarraigamos mutuamente
y nos expropiamos del mundo.
Estás en mi soberana memoria,
en mi frío olvido,
en mis desprecios y mi soledad.
Estás con mis demonios,
con mis esperanzas.
Te me haces inherente.
Te me haces indispensable,
la referencia obligada.
Te vuelves una pierna,
una historia (La historia)
una ciencia
un enigma
un planeta
un valle.
Me gusta la literatura, el cine, la pintura, la buena música, la cultura, pues; una buena plática, además que me impresiona la gente inteligente. Llego a ser desesperado, mordaz, hiriente, pero me aviento al otro lado y soy un buen escuchador
domingo, 29 de junio de 2008
domingo, 15 de junio de 2008
Necesito dormir como dormía antes:
durmiendo sin grandes pensamientos
con la tarea acabada
con la caricatura vista
con la merienda terminada.
Dormir pensando por un segundo
que mañana jugaré en el patio
que ahora sí le ganaré al compañero de salón
que hablaremos de lo visto en la televisión.
Ahora debo dormir para no recordarte...
para que mis pensamientos no te circunden
para ya no elucubrar tus actos del día
para aventar mañana las energías al contrario
para ya no arrastrar las piedras de la nostalgia
para descansar las frustraciones
(malditas frustraciones, también renuevan su fuerza
y al día siguiente se me vuelven a trepar a la nuca).
No busco soñar al dormir,
no te quiero en esos momentos ahí
(eres capaz de invadirme,
llegar así nomás, sin invitación,
haciéndome una nueva historia).
Nada más quiero que descanse mi cuerpo,
que ese cansancio que se aparece más fácil
se distribuya en mi cama, en la respiración,
te disipes tú también,
te diluyas de una buena vez por todas
te quedes en tu sitio
me quede en el propio
en mi soberana soledad.
durmiendo sin grandes pensamientos
con la tarea acabada
con la caricatura vista
con la merienda terminada.
Dormir pensando por un segundo
que mañana jugaré en el patio
que ahora sí le ganaré al compañero de salón
que hablaremos de lo visto en la televisión.
Ahora debo dormir para no recordarte...
para que mis pensamientos no te circunden
para ya no elucubrar tus actos del día
para aventar mañana las energías al contrario
para ya no arrastrar las piedras de la nostalgia
para descansar las frustraciones
(malditas frustraciones, también renuevan su fuerza
y al día siguiente se me vuelven a trepar a la nuca).
No busco soñar al dormir,
no te quiero en esos momentos ahí
(eres capaz de invadirme,
llegar así nomás, sin invitación,
haciéndome una nueva historia).
Nada más quiero que descanse mi cuerpo,
que ese cansancio que se aparece más fácil
se distribuya en mi cama, en la respiración,
te disipes tú también,
te diluyas de una buena vez por todas
te quedes en tu sitio
me quede en el propio
en mi soberana soledad.
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