No sé si recuerdas, amable lector, la época de la permanencia voluntaria en los cines de la zona de aquí, de Cuautitlán y de Cuautitlán Izcalli: podías ver las tres películas del día por el mismo boleto (que era de cartoncito de color), aunque fuera la misma cinta en la primera y tercera función. Ibas al baño en el intermedio (te deslumbraba la luz de la sala), comías palomitas en bolsa de papel blanco con manchitas de grasa, habas enchiladas, gaznates, paletas de dulce, bombones.
Podías encontrar amigos, vecinos, compañeros de escuela; iban y venían entre las funciones. A veces los subtítulos de las películas temblaban, eran de color blanco y se perdían en las camisas blancas de los actores, si no sabías inglés pues te amolabas, a dejar pasar la respuesta.
Esta nostalgia se queda como eso: recuerdos que se vuelven leyendas para contarlas ahora que entramos a las salas de los nuevos cines, tan limpios y artificiales como quirófanos. Curiosamente al gran director Federico Fellini no le gustaba el sistema de sonido dolby, no le agradaba que se distribuyeran los efectos de sonido por distintos lados de la sala… él prefería el sonido monoaural. Es paradójico que un revolucionario del cine no soportara las revoluciones técnicas de su arte.
Disculpa por hablar de mí, lector, pero no he podido entrar a ver “La era del hielo 3” y no es porque me hayan dado malos comentarios los amigos que ya la vieron, al contrario, no he preguntado qué tal está, sino que cuando me animo las filas para la función son como en el banco el día de quincena, pues de plano desisto, ya me formaré cuando esté en días de despedirse de las salas.
Por desgracia hay otro motivo que me deja en la omisión para acudir al cine para esta película en particular. Las sinopsis nos dejan ver que los protagonistas, que son unos animales supuestamente evolucionados, se encuentran con que los dinosaurios jamás se habían extinguido, simplemente estaban ocultos en unas zonas exclusivas para ellos y que ahora han resurgido para repoblar el planeta… ¿Coincidencia? ¿Premonición de los guionistas? ¿Tenían información privilegiada? ¿Para qué voy a ver una fantasía si en nuestro entorno se ha volverá realidad a partir del 18 de agosto? ¿Más vale malo conocido que bueno por conocer?
El 5 de julio pasado hubiéramos votado mejor por un candidato independiente como Mamá Lucha, tan siquiera esa señora dice que cuidará nuestra economía, de por sí creo que es menos irreal que haber votado por el doctor Simi, o los demás partidos. En fin, a ver cómo nos va porque los 3 años y 4 meses venideros tendrán como reto de este resurgimiento, conservar a los votantes para el siguiente período.
Podías encontrar amigos, vecinos, compañeros de escuela; iban y venían entre las funciones. A veces los subtítulos de las películas temblaban, eran de color blanco y se perdían en las camisas blancas de los actores, si no sabías inglés pues te amolabas, a dejar pasar la respuesta.
Esta nostalgia se queda como eso: recuerdos que se vuelven leyendas para contarlas ahora que entramos a las salas de los nuevos cines, tan limpios y artificiales como quirófanos. Curiosamente al gran director Federico Fellini no le gustaba el sistema de sonido dolby, no le agradaba que se distribuyeran los efectos de sonido por distintos lados de la sala… él prefería el sonido monoaural. Es paradójico que un revolucionario del cine no soportara las revoluciones técnicas de su arte.
Disculpa por hablar de mí, lector, pero no he podido entrar a ver “La era del hielo 3” y no es porque me hayan dado malos comentarios los amigos que ya la vieron, al contrario, no he preguntado qué tal está, sino que cuando me animo las filas para la función son como en el banco el día de quincena, pues de plano desisto, ya me formaré cuando esté en días de despedirse de las salas.
Por desgracia hay otro motivo que me deja en la omisión para acudir al cine para esta película en particular. Las sinopsis nos dejan ver que los protagonistas, que son unos animales supuestamente evolucionados, se encuentran con que los dinosaurios jamás se habían extinguido, simplemente estaban ocultos en unas zonas exclusivas para ellos y que ahora han resurgido para repoblar el planeta… ¿Coincidencia? ¿Premonición de los guionistas? ¿Tenían información privilegiada? ¿Para qué voy a ver una fantasía si en nuestro entorno se ha volverá realidad a partir del 18 de agosto? ¿Más vale malo conocido que bueno por conocer?
El 5 de julio pasado hubiéramos votado mejor por un candidato independiente como Mamá Lucha, tan siquiera esa señora dice que cuidará nuestra economía, de por sí creo que es menos irreal que haber votado por el doctor Simi, o los demás partidos. En fin, a ver cómo nos va porque los 3 años y 4 meses venideros tendrán como reto de este resurgimiento, conservar a los votantes para el siguiente período.