Sediento de tu luz,
con el ansia hasta el cuello
de todo lo que significas
ya no sólo para mí,
sino del sentido que busco
para la rotación de la tierra,
para el tránsito del Sol.
Y derrumbas mi mundo
que creía sólido
pero es endeble ante tí;
queriendo entonces por reescribirlo,
porque todo era papel,
columnas de cartón,
cúpulas de falsa protección.
Mi historia a partir de tí
la escribo unilateralmente.
Los temas siempre a distancia.
(Palabras sin destino,
ideas nudas que se quedan como embriones,
tristes fetos olvidados,
simples frases anémicas)
siempre rodeada de ríos,
tremendas bardas
que no me permiten ver
lo que eres tú.