jueves, 30 de diciembre de 2010

Soneto filosófico de Sor Juana II

En perseguirme, Mundo ¿qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas;
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi pensamiento
que no mi pensamiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que, vencida,
es despojo civil de las edades,
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor, en mis verdades,
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

Soneto filosófico de Sor Juana

Este que ves, engaño colorido,
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

éste, quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:

es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Corazón coraza (Mario Benedetti)


Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma hasta a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Del libro "Palinuro de México" de Fernando del Paso (fragmentos)


Pura, inocente, impávida, como si nada hubiera pasado entre nosotros, como si nunca hubiéramos hecho tantas cosas que habrían obligado a los abuelos a dar de vueltas en sus tumbas de haberlo sabido, y que de verdad les hizo dar cincuenta y dos vueltas al año pero no en la tumba, sino en la pared, cuando Estefanía, un sábado, volteó sus fotografías para que de allí en adelante nunca más nos vieran hacer el amor los fines de semana: así era mi prima.

Y bella también, y angelical, y pálida.

Y por si fuera poco o nada. Por si fueran poco sus grandes ojos, inmensamente abiertos como si estuvieran asombrados siempre de su propia belleza.

Como si fueran nada sus mejillas enteramente ruborizadas por la vergüenza de traer, desde niñas, una calavera adentro.

Nada sus dos manos, nacidas para acariciarme.

Y poco sus cinco sentidos, sus veinte años, sus treinta y tres vértebras, sus cien mil cabellos, su millón de células o su trillón de átomos.

O en una palabra, su cuerpo.

Ese cuerpo que tanto amé y conocí, que hoy podría esculpirlo, de memoria y con la lengua, en un bloque de sal. (...)

Y además límpida y casta, inmaculada, como una promesa de papel arroz, irreprochable como un remolino de lechuzas blancas.

Y callada también, lejana y clara, como si la hubieran enterrado viva en un prisma de niebla. (...)

Y sobre todo como si nada hubiera pasado, como si no hubiéramos hecho el amor, como si no nos conociéramos, como si yo fuera un pobre mortal descastado y paria, un esclavo, un guiñapo, una mitad de hombre y ella, mi prima, una diosa. Y más que nada, impecable, inimitable y sin tacha, como el Dios de San Anselmo, de Leibniz y de Spinoza, como el Dios de Escoto Erigena al que valía más amar que conocer, como una criatura que reunía, entre sus cualidades esenciales, la de una existencia necesaria y perfecta. (...)

Así que por eso también, y a lo largo de toda la descripción de Estefanía, se cansarán ustedes -yo jamás me cansaré- de oír hablar del mismo número de brazos, pechos, clítoris y vientres que tuvo Estefanía, con los mismos nombres que tuvieron siempre: el pelo pelo, las costillas costillas y los labios, alados incontaminados y dulces flotando entre los cirros blancos de las nubes, labios. Porque si bien yo me encerré alguna vez dentro de un año entre dos febreros locos y besé el pezón húmedo de su olvido derecho y me reflejé en sus triunfos azules, eso fue posible gracias a que esa única vez sus pechos se llamaron olvidos, sus muslos febreros y sus ojos triunfos. Por lo demás, los nombres que yo les di a las distintas partes de su cuerpo cambiaron muchas veces; tantas, que casi nunca me acuerdo, por ejemplo, del verdadero nombre de su sexo. Y como además ellos mismos intercambiaban sus nombres viejos y nuevos, quién sabe, quién va a saber, señores, si en realidad no acordarme de él sea un triunfo, o recordarlo sea un olvido: el caso es, en fin, que el nombre de su sexo, entre paréntesis, siempre lo tuve en la punta de la lengua. (...)

Aparte, claro, que su perfección nunca tuvo nada que ver con lo que ella fue de verdad, en este mundo, en esta Plaza de Santo Domingo y en nuestro cuarto, porque vista de cerca y contemplándola a la luz de su muerte y de su voluntad, sentada junto a la ventana y en las piernas una historia de los Navegantes Ilustres con las páginas abiertas al viento, hinchadas y blancas como las velas de un barco, Estefanía estaba llena de imperfecciones:

A veces bizqueaba un poco y tenía pie de atleta.

Nunca terminaba de leer un poema.

Los lunes amanecía con mal aliento.

Y los domingos, como Visnú en el océano del caos, como la mujer del poema de Anacreonte, acababa hinchada y con los ojos pegoteados de legañas, por culpa de mi lujuria.

Por si fuera poco, tengo que confesarles que mi prima, también, estaba llena de asimetrías deslumbrantes y mágicas. Y no hablemos de las que son comunes a todos los mortales:

El rosado bronquio derecho más corto, más ancho y más vertical que el bronquio izquierdo.

En tanto que el azul claro riñón izquierdo más largo y más estrecho.

Y la translúcida y tibia ateria renal derecha más larga que la izquierda.

En tanto, también, que el esponjoso y aireado pulmón derecho más grande que el izquierdo pero al mismo tiempo dos o tres centímetros más corto.

Esto no es nada.

Y tampoco otras pequeñas imperfecciones que todos tenemos: una pantorrilla más abultada, una pierna ligerísimamente más corta o un párpado apenas más levantado. No. Lo peor es que las asimetrías de mi prima se desbordaban de su cuerpo para abarcarlo todo, porque sus días nunca eran iguales: tenía jueves malos y jueves buenos; días como los de Apollinaire, que estaban viudos, y viernes sangrantes y lentos de cortejos. Tenía septiembres que reventaban de talismanes espejeantes, y septiembres lluviosos y horribles. Tenía, a veces, una mirada más inteligente que la misma mirada cinco minutos antes.

Tenía sueño, y frío, y gripas.

Y tenía una oreja más perfumada, una mano más cariñosa, un brazo más ingrato y un clítoris más dulce.

Por último, de sus dos muslos uno siempre estaba más caliente y ensalivado.

De sus dos pezones, el otro siempre estaba más redondo y duro.

Y de sus dos nalgas, las dos estaban siempre más frías.

Y sin embargo mi prima, mi admirable y pulcra y celestial prima, era perfecta; perfecta por ser un ángel sin ningún principio de limitación que no fuera su sustancia simple; perfecta por ser sus ideas -sus ideas largas y brillantes que se dejó crecer al par que sus cabellos rubios-, iguales a su esencia divina, y perfecta por ser la única, la primera, la última representante de la especie de los Estefánidos, y sobre todo por ser la representante más fina y clara, la más delicada y álfica.


sábado, 18 de septiembre de 2010

DESPUES DEL BICENTENARIO

Ya pasó el festejo, ya desfilaron los militares, ya levantaron el monote de yeso, ya tronaron los cohetes, ya se gritó, ya se tomó, ya nos desvelamos ¿y qué queda de la historia? ¿qué aprendimos de todo ésto? ¿se tiene otro sentido de la historia, de los sucesos? Para nada. Continuamos con el mismo círculo vicioso de todos los años.
Papelitos tirados a la basura, banderitas que desaparecerán y serán vueltas a comprar el siguiente año. Nuevamente las monografías de Hidalgo, Allende, Morelos y la Corregidora (pero ella no tenía cargo público, sólo el esposo, Don Miguel Domínguez, es parte de los vicios que arrastramos en la historia).
Hemos sido irresponsables con los hechos, los cuales no los decimos bie, somos un país de chismosos, mitoteros, convenencieros. Exageramos, deificamos y consagramos a alguien, lo sobrevaloramos, no los ponemos en la justa dimensión de sus actos y su vida. De plano lo adoramos o lo odiamos.
Alguien me señalaba "es que no hay que dejar de lado el momento romántico de la historia, eso la hace atractiva". No me parece porque la dejamos como el cuento de niños que nos dijo la maestra de primaria.
En el municipio de Cuautitlán Izcalli pusieron unos pendones para hacer "llamativos" para la juventud a los protegonistas de la independencia y de la revolución, poniéndoles atributos como super-héroes y al final decía "admíralo" como una orden. Ahí empieza el error, donde simplemente te ponen una imagen y sin pensarlo dos veces lo fijas en la memoria, como un fetiche; porque sería mejor pedir "conócelo" o "investígalo", con eso sabrás si lo admiras, lo respetas o simplemente fijas una postura pero con bases.
No tenemos la disciplina de estudiar, investigar, cuestionar, llegar al detalle, confrontar datos. Eso cuesta trabajo, mejor lo que nos ponga la tele, la estampita con marquito azul y hasta el otro año.

domingo, 16 de mayo de 2010

TÚ ERES PIEDRA (Jorge Hernández Campos)


eres
piedra
y sobre esta piedra
fundaré lo impalpable
la mirada en la nube
el viento entre los árboles
el calosfrío que divide
el agua
de la piel
la desgana.


eres
piedra
y sobre esta piedra
dura
egoísta
dispondré lo efímero
deleznable
la flor en la oreja
la juventud
y si muchos pecados
mucho
también
arrepentimiento.


eres
piedra
y sobre esta piedra
quemaré la casa
pero edificaré

el vino
la cama revuelta
el amor repudiado
todo lo que
mísero
nos desnuda.

Y las puertas
del infierno
no prevalecerán
contra ello.

TU, YO MISMO (Salvador Novo)

Tú, yo mismo, seco como un viento derrotado
que no pudo sino muy brevemente sostener en sus brazos una hoja que arrancó de los árboles
¿cómo será posible que nada te conmueva
que no haya lluvia que te estruje ni sol que rinda tu fatiga?
Ser una transparencia sin objeto
sobre los lagos limpios de tus miradas
oh tempestad, diluvio de hace ya mucho tiempo.
Si desde entonces busco tu imagen que era solamente mía
si en mis manos estériles ahogué la última gota de tu sangre y mi lágrima
y si fue desde entonces indiferente el mundo e infinito el desierto
y cada nueva noche musgo para el recuerdo de tu abrazo
¿cómo en el nuevo día tendré sino tu aliento,
sino tus brazos impalpables entre los míos?
Lloro como una madre que ha reemplazado al hijo único muerto.
Lloro como la tierra que ha sentido dos veces germinar el fruto perfecto y mismo.
Lloro porque eres tú para mi duelo
y ya te pertenezco en el pasado.

LA POESÍA (Salvador Novo)

Para escribir poemas,
para ser un poeta de vida apasionada y romántica
cuyos libros están en las manos de todos
y de quienes hacen libros y publican retratos los periódicos,
es necesario decir las cosas que leo,
esas del corazón, de la mujer y del paisaje,
del amor fracasado y de la vida dolorosa,
en versos perfectamente medidos,
sin asonancias en el mismo verso,
con metáforas nuevas y brillantes.

La música del verso embriaga
y si uno sabe referir rotundamente su inspiración
arrancará las lágrimas del auditorio,
le comunicará sus emociones recónditas
y será coronado en certámenes y concursos.

Yo puedo hacer versos perfectos,
medirlos y evitar sus asonancias,
poemas que conmuevan a quien los lea
y que les haga exclamar: "¡Qué niño tan inteligente!"

Yo les diré entonces
que los he escrito desde que tenía once años;
no he de decirles nunca
que no he hecho sino darles la clase que he aprendido
de todos los poetas.

Tendré una habilidad de histrión
para hacerles creer que me conmueve lo que a ellos.

Pero en mi lecho, solo, dulcemente,
sin recuerdos, sin voz,
siento que la poesía no ha salido de mí.

viernes, 23 de abril de 2010

Sediento de tu luz,
con el ansia hasta el cuello
de todo lo que significas
ya no sólo para mí,
sino del sentido que busco
para la rotación de la tierra,
para el tránsito del Sol.

Y derrumbas mi mundo
que creía sólido
pero es endeble ante tí;
queriendo entonces por reescribirlo,
porque todo era papel,
columnas de cartón,
cúpulas de falsa protección.

Mi historia a partir de tí
la escribo unilateralmente.
Los temas siempre a distancia.
(Palabras sin destino,
ideas nudas que se quedan como embriones,
tristes fetos olvidados,

simples frases anémicas)
siempre rodeada de ríos,
tremendas bardas
que no me permiten ver
lo que eres tú.




viernes, 12 de febrero de 2010

el gran cronopio


Normalmente no recuerdo fechas conmemorativas particulares, es decir, no soy dado a tener en mi pobre mnemotécnica los cumpleaños hasta de mis parientes más cercanos (lo reconozco), aniversarios luctuosos, festejos y situaciones parecidas. Hoy por casualidad viendo un noticiario, recordaron como efeméride el fallecimiento de Julio Cortázar.


Siempre recomiendo y recomendaré a este extraordinario escritor, integrante por demás sobresaliente del mentado Boom latinoamericano, donde, por cierto, a Cortázar no le gustaba que nombraran así a este movimiento porque si son escritores que defienden y cultivan el idioma español, sean catalogados con un término anglosajón.


Ojalá y busquen algo de este escritor, inclusive la URL de este sencillo espacio está inspirado en Cortazar: soy un simple cronopio, un sencillo seguidor y lector de este portento de artista. No soy un estudioso de su obra, simplemente un disfrutador de sus libros, flotando en las aguas de su narrativa, sorprendiéndome siempre de su prosa, de sus juegos literarios, de sus malabares del lenguaje.


Mi prima Yolanda fue la culpable porque me mostró un librito de tapa dura color café oscuro: "como sé que te gusta la literatura latinoamericana, a ver si te gusta este señor". Era el "Bestiario". Delgado, compuesto por cuentos cortos, creí que en un momentito sabría si me atrapaba o no. Apenas leí "casa tomada", me quedé con Don Julio. El librito fue devorado, no había vuelta atrás y se me quedó en el alma.


Empecé a buscar más de su obra y siempre era un regalo lo que leía, siempre vigoroso, siempre joven, siempre sólido. Eso pasó porque mi entusiasmo se acrecentó por el segundo libro: "Historias de cronopios y de famas", igual de delgado que Bestiario, pero ese surrealismo, ese realismo mágico, esos personajes tan vivos, las historias tan insólitas y tan creíbles me tenían embelesado. ¿qué es un cronopio o un fama? ¿en qué zoológico o selva o ciudad están? Somos nosotros mismos aunque Cortázar nos insista en que son unos seres fantásticos, simplemente imaginados. Los otros relatos del libro nos caen en el cráneo como bosques: Tía en dificultades, Preambulo para darle cuerda a un reloj, Los posatigres, Instrucciones para llorar y muchos más.


Ni hablar de la angustia del jazzista en "El perseguidor", el caos de "La autopista del sur", el desconcierto lúgubremente aclarado en "La noche bocarriba", el trasfondo metafísico de "De la simetría interplanetaria" y así seguirnos.


Hay que disfrutar a Cortázar, lo digo como un simple lector, los críticos que hagan su labor, queriendo ganar una carrera para volverse el gran exégeta cortazariano, que se quieran volver nuestro Virgilio para entender a "Rayuela", "Queremos tanto a Glenda", "Las babas del diablo", "La vuelta al día en 80 mundos". En lo particular quiero perderme en ese cosmos alfombrado de caos que resultan los relatos de este gigante escritor. Lo recomiendo ampliamente porque ademas ya es de esos infaltables en la literatura.




domingo, 7 de febrero de 2010

DE SOR JUANA INES DE LA CRUZ


Yo no puedo tenerte ni dejarte,
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no sé qué para quererte
y muchos sí sé qué para olvidarte.

Pues ni quieres dejarme ni enmendarte,
yo templaré mi corazón de suerte
que la mitad se incline a aborrecerte
aunque la otra mitad se incline a amarte.

Si ello es fuerza querernos, haya modo,
que es morir el estar siempre riñendo:
que no se hable más en celo y en sospecha,

y quien da la mitad, no quiera el todo;
y cuando me la estás allá haciendo,
sabe que estoy haciendo la deshecha.

domingo, 24 de enero de 2010

FRONTERA

En este proceso del destierro te alejo de mis bosques, de mis caminos mostrados. Quiero distancias, espinas, bardas, niebla, alambre.
Ya no hay adjetivos ni elocuencias que quieran mostrarse para tí. No tengo odio, no creo tenerlo, pero aún así mi cortesía ha sido adoptada por la indiferencia.
Aunque tu camines, aunque hables, a pesar de todo lo que vivas: eres para mí la interfecta. El diccionario me apoya: "dícese de quien murió violentamente". Es la única forma de arrancarte de mí. De quitar todo lo que habías invadido. De que pierdas particularidad.
Te entierro con distancia, con apatías. Me declaro en este momento un ignoto de tí, el extranjero que no quería aceptar como destino.

viernes, 22 de enero de 2010

MUROS

Busca tus metas
y correrán a lapidarte,
a ponerte muros pintados de azul
con la falsa idea de seguridad
(este es tu cielo, sólo mira hacia allá, hacia adentro)

Intenta hablar
y entonces te convencerán
de que el lenguaje es peligroso
porque tantas palabras
son malas para el entendimiento de los demás.
Mejor grita
gol,
mejor pide
telenovelas.

Mejor preocúpate por la vida de la cantante:
ella es más bonita cuando sufre
en su noviazgo
que todos los niños de latinoamérica.

Descansa,
no te agobies,
se puede ser feliz
siendo tan pasiva.
Vuélvete planta sin flores,
vuélvete un ornato,
vuélvete herramienta
(tienes que ser útil o te vas).

Tienes que ser displicente,
gánate así el pan,
baja tu mirada
muévete cuando se te diga
en los itinerarios que ya te han planeado.

No seas humana, es muy complicado
ten una vida unilínea.

En una sola servilleta
puedes hacer la lista de lo que te disgusta
para que todos seamos conscientes
de que tienes sentimientos.

Te dicen que tu vida ha llegado al tope
que sólo te resta andar en círculos
por los siglos de los siglos.
No molestes a los demás
porque no están pensando,
silencio
no te muevas
no desees
no anheles
guarda tus sueños en una caja de zapatos.

ANTROPOMETRÍA

La infraestructura de mi vida
se forja en frustraciones.

Tengo el alma
remachada con decepciones
sostenida en llantos
cimentada en malas elecciones.

El corazón ya lo tengo de cemento:
encostrado por los adioses,
los nuncas,
por las constantes negaciones,
las súbitas evasivas,
las cancelaciones de última hora
(¡No me des explicaciones,
no me importa, aunque sean verdaderas!).

Mis ojos se han acostumbrado
a ver sólo de cerca a los libros;
los muy tontos

piensan que tu imagen sólo es remota,
que no existes de cerca.

Estoy hecho de edificios,
un búnker,
son ladrillos mis palabras,
son ladrillos mis manos.

Tengo en una bóveda
los sentimientos,
los halagos,
los besos.
No hay llave.
No hay combinación.
No hay contraseña.

QUE TANTO Y TANTO AMOR SE PUDRA, OH DIOSES (Eduardo Lizalde)

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
que se pierda
tanto increíble amor.
Que nada quede, amigos,
de esos mares de amor,
de estas verduras pobres de las eras
que las vacas devoran
lamiendo el otro lado del césped,
lanzando a nuestros pastos
las manadas de hidras y langostas
de sus lenguas calientes.

Como si el verde pasto celestial,
el mismo océano, salado como arenque,
hirvieran.
Que tanto y tanto amor
y tanto vuelo entre unos cuerpos
al abordaje apenas de su lecho se desplome.

Que una sola munición de estaño luminoso,
una bala pequeña,
un perdigón inocuo para un pato,
derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
y desgarre el cielo con sus plumas.

Que el oro mismo estalle sin motivo.
Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
se destroce.

Que tanto y tanto amor, una vez más, y tanto,
tanto imposible amor inexpresable,
nos vuelva tontos, monos sin sentido.

Que tanto y tanto amor queme sus naves
antes de llegar a tierra.

Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
niños, animales domésticos, señores,
lo que duele.

dibujo de maitena

dibujo de maitena

MEXICO EN LAS OLIMPIADAS

QUE CADA QUIEN SAQUE SUS CONCLUSIONES (se puede ampliar a pantalla completa)

LAS TORRES GEMELAS (se puede ampliar a pantalla completa)