
Normalmente no recuerdo fechas conmemorativas particulares, es decir, no soy dado a tener en mi pobre mnemotécnica los cumpleaños hasta de mis parientes más cercanos (lo reconozco), aniversarios luctuosos, festejos y situaciones parecidas. Hoy por casualidad viendo un noticiario, recordaron como efeméride el fallecimiento de Julio Cortázar.
Siempre recomiendo y recomendaré a este extraordinario escritor, integrante por demás sobresaliente del mentado Boom latinoamericano, donde, por cierto, a Cortázar no le gustaba que nombraran así a este movimiento porque si son escritores que defienden y cultivan el idioma español, sean catalogados con un término anglosajón.
Ojalá y busquen algo de este escritor, inclusive la URL de este sencillo espacio está inspirado en Cortazar: soy un simple cronopio, un sencillo seguidor y lector de este portento de artista. No soy un estudioso de su obra, simplemente un disfrutador de sus libros, flotando en las aguas de su narrativa, sorprendiéndome siempre de su prosa, de sus juegos literarios, de sus malabares del lenguaje.
Mi prima Yolanda fue la culpable porque me mostró un librito de tapa dura color café oscuro: "como sé que te gusta la literatura latinoamericana, a ver si te gusta este señor". Era el "Bestiario". Delgado, compuesto por cuentos cortos, creí que en un momentito sabría si me atrapaba o no. Apenas leí "casa tomada", me quedé con Don Julio. El librito fue devorado, no había vuelta atrás y se me quedó en el alma.
Empecé a buscar más de su obra y siempre era un regalo lo que leía, siempre vigoroso, siempre joven, siempre sólido. Eso pasó porque mi entusiasmo se acrecentó por el segundo libro: "Historias de cronopios y de famas", igual de delgado que Bestiario, pero ese surrealismo, ese realismo mágico, esos personajes tan vivos, las historias tan insólitas y tan creíbles me tenían embelesado. ¿qué es un cronopio o un fama? ¿en qué zoológico o selva o ciudad están? Somos nosotros mismos aunque Cortázar nos insista en que son unos seres fantásticos, simplemente imaginados. Los otros relatos del libro nos caen en el cráneo como bosques: Tía en dificultades, Preambulo para darle cuerda a un reloj, Los posatigres, Instrucciones para llorar y muchos más.
Ni hablar de la angustia del jazzista en "El perseguidor", el caos de "La autopista del sur", el desconcierto lúgubremente aclarado en "La noche bocarriba", el trasfondo metafísico de "De la simetría interplanetaria" y así seguirnos.
Hay que disfrutar a Cortázar, lo digo como un simple lector, los críticos que hagan su labor, queriendo ganar una carrera para volverse el gran exégeta cortazariano, que se quieran volver nuestro Virgilio para entender a "Rayuela", "Queremos tanto a Glenda", "Las babas del diablo", "La vuelta al día en 80 mundos". En lo particular quiero perderme en ese cosmos alfombrado de caos que resultan los relatos de este gigante escritor. Lo recomiendo ampliamente porque ademas ya es de esos infaltables en la literatura.
