Justo ahorita me doy cuenta, en este preciso minuto, que no seré de tí. En este fatal segundo empieza mi consciencia a decirme que eres ajena, completamente extraña a mi vida. Justo ahora se emite el postulado para recalcarme que debes ser circunstancial (que yo te soy circunstancial, más bien).
Ahora debo entregarme a la resignacion que tus risas y destinos no apuntan a mí. Que tu piel es una frontera, que tu vida está más lejos que Plutón, que tus objetivos no tienen mi nombre.
Necesito acostumbrarme a que mis pláticas son de minutos, pasajeras, intrascendentes. Que debo fijarme que estoy en la frontera de lo incómodo y que mis temas hacia tí tienen un límite.
Conservar tu amistad es el límite.
Resígnate carajo. Eres un arbusto en su bosque. Una gota de la lluvia. Un silbido del tren que pasa.
2 comentarios:
LP,
Qué suerte tienes... eres un arbusto de su bosque. Otros no somos, ni césped, ni líquen, ni musgo, ni (puta poesía!) abono.
Para unos la amistad es el límite y para otros una excusa, un pretexto.
Publicar un comentario