No te justifiques
no hagas caso de la moral:
¡cesa maldita, estúpida
y microscópica moral!
Esa espontaneidad
que te saltó y cayó
en tus espaldas
como un demonio,
ésa que grito en tu oreja...
ésa que no la matas
porque sabes que nunca se irá.
Sólo te llevas el recuerdo,
ella se queda con su vida por su lado;
nada más te quedas
con mirar esos momentos
y hacer de cada segundo una hora,
congelar el momento que más te gustó
alargar el recuerdo...
Porque es lo único que te llevas de ella,
y repetir su nombre bisílabo
que también es dos veces doloroso
dos veces terco
dos veces ella.
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