La infraestructura de mi vida
se forja en frustraciones.
Tengo el alma
remachada con decepciones
sostenida en llantos
cimentada en malas elecciones.
El corazón ya lo tengo de cemento:
encostrado por los adioses,
los nuncas,
por las constantes negaciones,
las súbitas evasivas,
las cancelaciones de última hora
(¡No me des explicaciones,
no me importa, aunque sean verdaderas!).
Mis ojos se han acostumbrado
a ver sólo de cerca a los libros;
los muy tontos
piensan que tu imagen sólo es remota,
que no existes de cerca.
Estoy hecho de edificios,
un búnker,
son ladrillos mis palabras,
son ladrillos mis manos.
Tengo en una bóveda
los sentimientos,
los halagos,
los besos.
No hay llave.
No hay combinación.
No hay contraseña.
1 comentario:
Nunca se es totalmente de piedra, aunque el panorama que se observa nos convierta en mezcla que endurece al alma. A veces no somos nosotros, sino los demás los que se pierden de estar con personas "diferentes" pues sus pre ocupaciones estan en cosas vanales, la felicidad es cuestión de cada uno y la compañia de otros es solo complemento.
Miguel Angel
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