domingo, 24 de enero de 2010

FRONTERA

En este proceso del destierro te alejo de mis bosques, de mis caminos mostrados. Quiero distancias, espinas, bardas, niebla, alambre.
Ya no hay adjetivos ni elocuencias que quieran mostrarse para tí. No tengo odio, no creo tenerlo, pero aún así mi cortesía ha sido adoptada por la indiferencia.
Aunque tu camines, aunque hables, a pesar de todo lo que vivas: eres para mí la interfecta. El diccionario me apoya: "dícese de quien murió violentamente". Es la única forma de arrancarte de mí. De quitar todo lo que habías invadido. De que pierdas particularidad.
Te entierro con distancia, con apatías. Me declaro en este momento un ignoto de tí, el extranjero que no quería aceptar como destino.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pasado finalmente el estupor, que sigue? como cerrar el ciclo?, basta con pretender crear distancias, silencios o pretender ser extranjero en tierra propia? Aprender a amar es entregar la totalidad del ser, aprender a conocer la tierra que pisamos, para que no haya problemas y en consecuencia perdernos... tal vez; pero amar es hermoso, es sublime, es divino y mas cuando se es correspondido y sin embargo, duele cuando todo parece perdido...

Miguel Angel

dibujo de maitena

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