¿Por qué si ya estoy lleno de mí mismo
quiero de ti la brisa, el agua, todo
tu ser en mí, profundo, de tal modo
que yo sea el abismo de tu abismo?
Gloria será de mágico cinismo
ir a tus cielos desde el noble lodo.
Jerarquía: tu codo con mi codo,
encontrarte y decir: tú eres yo mismo.
Fuerza y fusión en que el amor se ahonda
y baja al seno de mayor altura.
Arriba pisa el pie vidas de onda
y abajo, en lo más alto, se enriquece
la unidad de los dos en la figura
de un árbol submarino que florece.
Esta noche mis ojos no se cierran,
esta noche me enciendo como el día,
toda la noche es río de alegría,
toda la noche tus noches encierran.
Déjame ser el blanco en que no yerran
las manos habituales de tu guía;
óyeme sin mirarme en este día
en que cien noches sobre mí se cierran.
Tú eres la inmensidad, el imposible
amor, el dulce amor, amor terrible,
la distancia constante de mí mismo.
Y quiero estar en ti, quiero ese viaje
de infinidad, igual a su heroísmo
de ser la luz, la nube y el paisaje.
Abrí mi pecho cual una ventana
y eras el horizonte, un vago monte
con nubes de oro, nubes de horizonte
compuesto de la noche a la mañana.
¡Cuánto tardas allí, cosa lejana!
Veo y busco tu faz de monte a monte.
Nivelé el corazón al horizonte
y está en mi mano cual una manzana.
Si de tanto mirar lo que no miro
cayera de mis ojos la belleza
como la hoja del árbol -suspiro-,
y la llevaran el viento y la brisa
con tal cuidado que toda tristeza
fuera sólo un comienzo de sonrisas.
1 comentario:
LP,
Un clásico de "Los poemas de otros que se han vuelto míos" (antología personal jejeje):
Tú eres la inmensidad, el imposible
amor, el dulce amor, ...
(No habría que lamentarse por amar así, antes bien es un regalo)
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